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España es el país elegido por los inmigrantes para labrar su futuro, en el año 2007 se registran alrededor de 4 millones de extranjeros, de los cuales casi medio millón son ecuatorianos, según el INE.
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El colectivo ecuatoriano es la nacionalidad extranjera más numerosa y representa la tercera ola de inmigración latinoamericana en el país ibérico.
“Hace seis años decidí venir a España para adquirir un futuro mejor. Son los políticos quienes tienen mal a nuestro país, sino fuera por ellos no estaríamos aquí”. Gladis Quijije, de 45 años de edad, ecuatoriana y madre de familia, pretende quedarse seis años más en esta tierra y obtener la nacionalidad. España cumple con sus expectativas, tiene trabajo y vive con su esposo, no quiere reagrupar a su familia pero tiene mucha nostalgia de su país y más en épocas como Navidad y el Día de la Madre. Como ella, medio millón de ecuatorianos residentes en España anhelan tener cerca a aquellos que dejaron allá.
La inmigración en España viene dándose desde hace dos décadas, sin embargo ha crecido de forma acelerada en los últimos años. ¿Por qué se elige España? ¿Acaso es considerada como la tierra prometida? Los que la miran como tal, son aquellos que un día tuvieron que cruzar sus fronteras y buscar una vida mejor.
El futuro no se tiene claro, si quedarse o regresar al país de origen. Lo que se mantiene presente es el objetivo: trabajar. Muchos prefieren traer a su familia, otros enviar dinero y tener la esperanza de volver. En el caso de Mónica Vera de 43 años, y procedente de la costa ecuatoriana, lleva 10 años viviendo en España pero sus planes son volver a su tierra. “En en mis pensamientos futuros tengo el regresar, veo que aquí los inmigrantes no tenemos posibilidades. Pensé que íbamos a tener mejor vida, pero nos enfrentamos a muchos obstáculos” afirma.
España es un país de inmigración y situar al inmigrante dentro de las redes de relaciones sociales significa explorar un concepto dinámico de cultura, la misma que se entiende como un proceso creativo y en permanente de construcción.
Esperanza en la madre patria
La población ecuatoriana se ha incrementado en 17.807 personas, según el último informe estadístico de extranjeros del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. Esto es un reflejo del impacto de la reagrupación familiar. De los 376.233 ecuatorianos que hasta el 2006 contaban con permisos de residencia, la cifra ha pasado a 394.040 al 31 de marzo del 2007.
La población crece, se mezcla y se manifiesta. Cuando se produce un cruce entre culturas que poseen en común alguna parte de su pasado, la convivencia no tiene porqué resultar conflictiva, aunque si bien es cierto y como se ha podido observar, el cruce suele terminar siendo un choque. Mónica Vera señala que no quiere vivir en un mundo conflictivo porque tiene hijos jóvenes, tampoco que vivan con inseguridad. Y a nivel general añade: “No me puedo quejar porque aunque hay gente mala, también hay gente muy buena”.
Y si se pone en la balanza lo negativo y lo positivo, la mayoría de los ecuatorianos coinciden en que España cumple con las expectativas que se plantearon al venir. La puerta de Europa sirve como referente a los latinoamericanos, los mismos que se sienten integrados. Gladis Quijije comenta: “España tiene cosas muy bonitas, sobretodo su cultura, gracias a Dios he sido bien acogida por los españoles”. De la misma manera Marcelo Tomalo afirma: “Me gustan los servicios españoles, los medios de transporte y la facilidad para hacer la compra”.
La vida empezada en América ahora se traslada al viejo continente, los planes de futuro se enmarcan en el presente y muchos inmigrantes consolidan su vida en el país receptor. Este pensamiento es palpable en el testimonio de Jorge Rosario: “Quiero seguir aquí y si puedo jubilarme me jubilo. Quiero hacer mi vida en este país y tener mi familia”.
Pero no todos buscan lo mismo pues Mónica Vera no quiere que sus hijos vivan en España el resto de su vida, de esta forma comenta: “Aunque digan que no hay racismo si lo hay, por lo menos en nuestro país ellos son aceptados”. Jorge Rosario, al contario dice que no se siente marginado: “Me gusta España, pero no lo cambiaría por mi país”. Porque la realidad es esa, la vida de un inmigrante se divide y se puede decir que su corazón se ve asentado entre dos tierras hasta tal punto, que tras varios años ya no se es ni de allá ni de acá.
Meta principal: conseguir trabajo
Según Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, Ecuador aporta el 10, 53% de inmigrantes para el trabajo en España, alrededor de 278 mil ecuatorianos. Guillermo Parrales lleva 5 años viviendo en este país y comenta: “Elegí España porque aquí tengo familia. La situación en Ecuador está difícil, por lo menos tengo un sueldo, mínimo, pero me da para vivir y mantenerme”.
Si las cosas se ponen mal hay que buscar alternativas y de esta manera, cuando la situación en Ecuador se tornó oscura muchos optaron por marcharse. Por ello la inmigración ecuatoriana es la que ha experimentado el mayor crecimiento, de tal forma, en tres o cuatro años ha pasado a ser la primera nacionalidad inmigrante en muchas de las regiones del país, según datos del Instituto Nacional de Estadística.
Las decisiones tienen diversos matices y cada uno de los casos es una historia diferente, los argumentos son heterogéneos pero están enmarcados en una misma realidad. Según Guillermo Parrales: “Para los que vienen sin papeles la situación es más difícil porque se les cierran las puertas y las oportunidades”.
Cada ser humano se merece una oportunidad y según comenta Mónica Vera: “Hay que brindar la posibilidad de saber lo que es España, ya que los inmigrantes han ayudado mucho al progreso de este país”.
Los datos van en aumento y el número de inmigrantes crece, según el informe de 2007 de Miguel Pajares “Inmigración y mercado de trabajo”, las características del desarrollo económico español y su proceso de cambio demográfico son causas determinantes de la dinámica inmigratoria. El grueso del crecimiento demográfico que ha experimentado este país entre 1992 y 2005 (unos 4,3 millones de personas) se ha debido a la inmigración, que aportó unos 3,4 millones de personas en ese período.
Libertad para migrar y ser español
Los inmigrantes, una vez estabilizados se plantean completar el ciclo de una larga trayectoria con un regreso o continuar con el viaje, haciendo del país de destino un país propio. Con el paso del tiempo se adquiere la posibilidad de adoptar la nacionalidad española, trámite que es posible tras dos años de residencia legal. Pero más allá de las dificultades de integración, por su propio peso, la comunidad ecuatoriana se abre un espacio en España, ya sea por su aporte económico como por su valor humano.
El cónsul general de Ecuador en Madrid, Gustavo Mateus Acosta comenta que la libertad de migrar es un derecho de todo ser humano. Dice que hay que recalcar que España siempre ha recibido a muchos inmigrantes, no sólo ecuatorianos. “Creo que hemos sido bien acogidos, el concepto general del español sobre el ecuatoriano es el ser trabajadores y responsables, aunque se reconoce que no todos los seres humanos son perfectos”, explica Mateus. También subraya que los calificativos son positivos: “El colectivo ecuatoriano es muy honesto, sino no se entendería la confianza con la que los españoles confían a sus hijos, sus abuelos y el cariño que entregan al personal”.
Los ecuatorianos han llegado, y muchos de ellos para quedarse, sobre este asunto los compatriotas opinan que ahora ya no es beneficioso venir para conseguir un trabajo, pues los tiempos cambian y ya no es lo mismo. Patricio Terán, lleva ocho años en España, vino a trabajar porque quería más calidad de vida y se quiere quedar aquí. Es español desde hace seis meses, pero ante el escenario actual opina: “Tal y como está la situación no es rentable venir porque todo está complicado”. Jorge Rosario recalca: “Sin papeles ya no se puede venir”
El reto de la inmigración engloba muchas posibilidades, la convivencia es la clave y tanto la mezcla de acentos, de sabores y de colores, no sólo hace de España un país más rico sino más humano. La trayectoria para alcanzar una relación de concordia está en manos de los de allá y los de acá.
La realidad está latente pues ya no se ven como extraños a aquellos que tienen el corazón dividido entre dos tierras o al menos es lo que el reto de la integración quiere inculcar ya que se incita a actuar a aquellos que caminan haciendo patria.
CAMINANTE NO HAY CAMINO, SE HACE CAMINO AL ANDAR.
6 Febrero 2008 | Sección: General, Ecuatorianos en España | Imprimir